El filtro de correo con inteligencia artificial puede desvirtuar la notificación electrónica, siempre que se alegue por la nulidad y se pruebe
Las empresas protegen sus buzones con filtros que usan inteligencia artificial para detectar virus, fraudes y suplantaciones, y apartan en una carpeta de cuarentena lo que les parece riesgoso. Cuando lo apartado es la notificación de una demanda, el proceso tiene un problema. Dos tribunales ya lo resolvieron en Colombia, con dieciséis meses de diferencia y resultados opuestos, y leídas juntas dan una sola regla.
Manizales fijó el camino: la cuarentena se discute en la nulidad
En mayo de 2025 la Sala Laboral del Tribunal Superior de Manizales conoció de la apelación de una empresa a la que el juzgado había tenido por no contestada la demanda. La empresa alegaba que el correo de notificación nunca llegó a su bandeja de entrada porque su consola de protección, que según su área de sistemas funciona con analítica de datos e inteligencia artificial, lo mandó a cuarentena. El juzgado de primera instancia había consultado a Microsoft 365 Copilot para entender cómo operan esos filtros, y concluyó que el correo sí ingresó a la cuenta aunque no a la bandeja de entrada.
La Sala confirmó la decisión por una razón procesal. Recordó que el artículo 8 de la Ley 2213 de 2022 dispone que, «Cuando exista discrepancia sobre la forma en que se practicó la notificación, la parte que se considere afectada deberá manifestar bajo la gravedad del juramento, al solicitar la declaratoria de nulidad de lo actuado, que no se enteró de la providencia», y concluyó que la controversia sobre la cuarentena «debe ser desatada en el escenario de una solicitud de nulidad, previo juramento, por indebida notificación del auto admisorio de la demanda, y no mediante el recurso de apelación frente al auto que tuvo por no contestado el escrito inicial». Se apoyó en la STC16733-2022 de la Corte Suprema, que ubica en el trámite de la nulidad el debate sobre si el destinatario recibió o no el mensaje de datos.
Neiva mostró cómo se gana: con la nulidad y con prueba técnica
En septiembre de 2026 la Sala Civil Familia Laboral del Tribunal Superior de Neiva confirmó la nulidad por indebida notificación que había pedido una administradora de pensiones. El auto admisorio se había entregado en su dirección electrónica, y una empresa de correo certificado hasta reportó su lectura. Pero en el incidente declararon el ingeniero de ciberseguridad y la abogada de la entidad, y la oficina de soporte tecnológico de la administración judicial rindió un informe según el cual es posible que un correo empresarial quede en cuarentena por sospecha de virus. El ingeniero explicó que la revisión automática del filtro puede marcar el mensaje como leído sin que nadie lo haya abierto.
Con esa prueba, la Sala concluyó que la entidad no pudo acceder al contenido del documento, «debido a que la herramienta de inteligencia artificial filtró el mensaje a una carpeta de “cuarentena” e impidió que los funcionarios de la entidad accedieran a la información, circunstancia que desvirtúa la “presunción de notificación”». Y la tuvo por notificada por conducta concluyente, como lo había decidido la jueza de primera instancia.
La cuarentena se alega por la nulidad bajo juramento y se prueba con quien administra el filtro
La regla tiene una parte de forma. La cuarentena del filtro de correo se alega por la vía que la ley previó para toda discrepancia sobre la notificación electrónica, que es la nulidad con la manifestación bajo juramento del artículo 8 de la Ley 2213 de 2022. La apelación contra el auto que tiene por no contestada la demanda queda por fuera de ese camino.
Y tiene una parte de fondo. La cuarentena puede desvirtuar la presunción de notificación, y para lograrlo hay que probarla con quien administra el sistema, con el registro técnico del filtro y con lo que se sepa de su funcionamiento. En Neiva hubo testimonio técnico e informe oficial, y la nulidad prosperó.
La herramienta que protege el buzón también obliga a revisarlo
La lectura de fondo favorece a todos. El filtro con inteligencia artificial es una defensa legítima contra el fraude, y así lo recogió la Sala de Neiva con el informe técnico según el cual esos correos se apartan «para prevenir posibles amenazas a la red y a los sistemas». La lección práctica es doble: quien reporta una dirección electrónica para notificaciones judiciales tiene razones para revisar lo que su filtro aparta, y quien pierde una notificación por esa vía tiene un camino para reclamar, que es la nulidad con prueba técnica. Es la custodia aplicada al correo: la herramienta trabaja, y la responsabilidad por lo que deja pasar o retiene sigue siendo de quien la usa.
Cobertura. Las dos providencias están en el observatorio COLOMB-IA, con su ficha y el enlace a la publicación oficial en el portal de Publicaciones Procesales de la Rama Judicial. Se nombra a los tribunales y se omite el nombre de las partes.