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Derecho e inteligencia artificial · Colombia e Iberoamérica
INFORME · 21 de septiembre de 2026

Las demandas empiezan a llegar a los juzgados con la instrucción de la máquina adentro, y los jueces las devuelven para que el abogado las revise

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En marzo de 2026 el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Barranquilla inadmitió una demanda cuyo texto conservaba una frase dirigida a quien redacta: «El abogado debe describir en detalle». El juzgado la describió como una de las notas de carácter interno e instrucciones propias del abogado o de la inteligencia artificial que quedaron en el escrito. En mayo, al admitir la demanda ya corregida, recomendó revisar con cuidado las presentaciones futuras antes de radicarlas.

El caso tiene compañía. En el observatorio COLOMB-IA hay diez providencias de tribunales y juzgados que se ocupan de escritos en los que quedaron a la vista restos del trabajo con la herramienta, y en todas la respuesta apunta al mismo lugar: la revisión que faltó antes de firmar.

Los rastros se ven a simple vista y son de cuatro clases

La primera clase son las instrucciones internas, como la de Barranquilla. La segunda son los campos de plantilla que nadie llenó. El Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de Zarzal encontró en una demanda la expresión «[Nombre de tu abogado]», y el Juzgado Tercero de Familia de Pereira advirtió en otra el uso reiterado de «corchetes y paréntesis propios de variables empleadas en plantillas de autocompletado derivadas de prompts». El Juzgado Promiscuo Municipal de San Martín de Loba reparó en un título de «análisis estratégico previo» y en espacios en blanco pendientes de diligenciar. El Juzgado Primero Civil del Circuito de Oralidad de Envigado encontró en un memorial la remisión al «artículo [indicar artículo aplicable según el Código General del Proceso u otra norma pertinente]» y le dedicó un llamado de atención preventivo y pedagógico, sin consecuencias procesales.

La tercera son los avisos del propio programa. La Sala Civil Familia del Tribunal Superior de Ibagué llamó la atención de un apoderado porque el correo con el que presentó la apelación decía «El contenido generado por IA puede ser incorrecto». La cuarta son las ofertas de la herramienta de seguir ayudando. El Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de Paipa rechazó la demanda de un estudiante de derecho que conservaba la frase «Si quieres, también puedo ayudarte a redactar».

A esas cuatro se suma un anexo. El Juzgado Segundo de Familia de Villavicencio pidió aclarar un documento que parecía «un escrito con sugerencias emanadas por un sistema o herramienta de inteligencia artificial», y advirtió que no podía tenerse como parte de la demanda porque no había cómo establecer que proviniera del abogado.

La respuesta es procesal y la compulsa queda para el borrador que nadie leyó

La mayoría de esas providencias inadmiten la demanda o la rechazan por no haberse subsanado, y en la misma decisión exhortan a revisar. La compulsa de copias aparece en un solo caso, el más extremo. El Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de Chinchiná concluyó que una demanda de responsabilidad civil en favor de dos menores se hizo por completo con inteligencia artificial y que el abogado no revisó siquiera el borrador que entregó la herramienta, y remitió copias a la comisión seccional de disciplina judicial por los artículos 34 y 37 de la Ley 1123 de 2007.

La misma exigencia vale para los jueces

La Sala Penal del Tribunal Superior de Antioquia anuló un incidente de desacato en materia de salud y, al hacerlo, le recordó al juzgado de primera instancia que las herramientas «deben emplearse bajo una estricta supervisión humana», porque en sus providencias habían quedado prompts. La regla es simétrica: lo que se le exige al abogado que radica se le exige al juez que firma.

La herramienta sigue permitida, y lo que se pide es revisar

Estas providencias tratan la herramienta como permitida. El Juzgado de Pereira lo resume con la jurisprudencia de la Corte Suprema, que «no proscribe el uso de tales herramientas, sí exige la debida verificación, revisión y adecuación del contenido generado». El de San Martín de Loba precisó que el uso de la herramienta está permitido y transcribió tres exigencias para usarla bien, las mismas que la Corte Suprema fijó en el AC739-2026: control humano efectivo, verificación rigurosa y transparencia funcional.

Leído con la tríada de la casa, el rastro olvidado muestra que la cesión se hizo sin el criterio que la completa. La herramienta hizo su parte y a quien firmaba le faltó leer lo que iba a presentar. La lección es práctica y está al alcance de cualquiera: antes de radicar, el escrito se lee completo, se buscan corchetes, instrucciones y frases dirigidas a quien lo redacta, y se verifica cada cita.

Cobertura. Comprende las providencias de tribunales y juzgados del observatorio COLOMB-IA, tomadas del portal de Publicaciones Procesales de la Rama Judicial con corte al 21 de septiembre de 2026. Cada una tiene su ficha, con el enlace a la publicación oficial. Se nombra al despacho y se omite el nombre de las partes y de los abogados.

Cifras contadas sobre las fichas del observatorio COLOMB-IA y la colección Hechas con IA, con corte al 23 de septiembre de 2026. Cada providencia citada tiene su ficha, con el documento o el enlace a la fuente oficial.
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